lunes, 9 de abril de 2012

La articulación de derechos en la configuración de la ciudadanía en el proceso de democratización.

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Imagen tomada de http://www.flickr.com/photos/stefanobregon/4172391182/. Abril 9 de 2012.


La articulación de derechos y la ciudadanía está en el intermedio de la construcción de la nacionalidad, entendiendo esta como la forma de estructuración política-cultural de las dinámicas de integración a un régimen político, el cual a su vez, ésta vinculado con la forma de gestión de la democracia. De lo anterior se colige la relación entre dación de derechos y el proceso de democratización y la construcción de ciudadanía.

T.H. MARSHALL, en su clásico ensayo Ciudadanía y Clase Social, para explicar lo anterior, distingue tres elementos de la ciudadanía; sus derechos civiles, políticos y sociales. Los primeros incluyen los orientados a la protección de las libertades individuales; los segundos, los políticos, garantizan la participación en el ejercicio del poder político y los últimos,  los sociales, dan la posibilidad de acceso a satisfacciones materiales y culturales.
A partir de esto, Marshall pretende articular la idea de ciudadanía con democracia, con la pretensión de verificar cuales son las vinculaciones que existen entre la democracia, como modelo de ordenamiento de la política, y la lógica de adquisición de derechos. Es decir, pretende demostrar la lógica que existe entre la adquisición de derechos ciudadanos y los procesos de complejización que tiene el Estado.

Así, Marshall procura mostrar empíricamente, utilizando argumentos históricos, que relación se presenta en el proceso de hacerse “caballero” y las diferencias de clases; demostrar si ese proceso puede amortiguar las diferencias de clase o no lo hace.

Para lograr ese propósito, hace un esquema, construye una periodización, que recae sobre el surgimiento de los derechos civiles, políticos y sociales, la cual se ha entendido como las diferentes generaciones de derechos, siendo los dos primeros los de primera generación, mientras el tercero se entiendo como los de segunda generación.  

Por otra parte, la ciudadanía moderna se asocia a un repertorio de lógicas de adhesión política, en las que el nacionalismo político favorece la construcción de una cultura política de carácter nacional; así, para Marshall, la comprensión de ese problema pasa por distinguir los procesos de diferenciación y agrupamiento que se pueden identificar históricamente, es decir, al momento de distinguir las diferentes dimensiones de los derechos, pretende mostrar cómo estos se van desprendiendo de un nivel local a un a un nivel distinto, el cual es el nivel nacional.

Al realizarse este desprendimiento del nivel local, se desprende de las intermediación local, de las élites locales, de los poderes locales de facto, de las representaciones locales, y se va tener como referente más el nivel nacional. Es precisamente este cambio, relacionado y direccionado más con la nación que se va a dar la lógica de construcción de la ciudadanía.

Marshall advierte que la periodización y las diferentes esferas de derechos están íntimamente relacionados, pero que se separan por un proceso de diferenciación funcional, en el cual tiene incidencia los tribunales, los parlamentos y las instituciones prestadoras de servicios de educación, salud entre otras, comienzan la distinción, y dejan de estar en una sola instancia en un nivel local, y se diversifican a tal punto que cada derecho funciona no de manera independiente pero si con lógicas diferenciales, es decir, que los derechos civiles tiene referentes estructurales diferentes de aquellos que remiten a los derechos políticos y sociales.  Distinguibles tanto en términos de la posibilidad de adquirir el estatus para hacerse titular de ellos como en el sentido de la posibilidad efectiva de disfrute de esos derechos.

Para Marshall, los derecho civiles son fundamentales como punto de partida de la nueva adquisición ciudadana, y en este punto se relaciona con el nacionalismo  político, con la posibilidad de exigir una lealtad cívica; pues el portador de derechos admite cierta soberanía del Estado, en términos de admitir cierta legitimidad de dominación. Lo anterior, lo hace el Estado al reinventar el edificio indentitario, por medio de la integración de ciudadanos, en términos de titulares y disfrute de derechos.

Por otra parte, al igual que Marshall, Reinhard Bendix entiende que la ciudadanía es un indicador de la modernidad política de la civilización, o al menos que se está dando paso en términos a ella. Igualmente para ambos, el individuo será uno atomizado frente a su vínculo con su grupo identitario particular, ya la identidad será con el Estado, en donde se subordina su pertenencia a segmentos completos de la sociedad.

Puedes ampliar la información aquí expuesta puedes consultar los siguientes textos:


Ciudadanía y Clase Social T. Marshall


Ciudadanía, Derechos y Bienestar

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  1. ¿Qué es para ti ser ciudadano?
  2. ¿Cuándo ejerces la ciudadanía?
  3. ¿Qué relación existe entre derechos y ciudadanía?
Observa el siguientes video y responde a la siguiente pregunta: ¿Qué riesgos tiene la ciudadanía hoy?


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